Institut Oftalmològic de Catalunya-Oftalmología infantil 

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Catarata congénita

CATARATA

Llamamos catarata a la opacidad total o parcial del cristalino, que es la lente natural del ojo que se encuentra situada detrás del iris y que en condiciones normales es transparente y sirve para ayudar a enfocar los rayos de luz en la retina.  El potencial efecto que esta alteración puede producir sobre la visión depende del bloqueo que produzca de la entrada de luz al ojo impidiendo que ésta llegue a la retina. Dependiendo del  tamaño y localización de esta opacidad puede ser totalmente asintomática y no producir ninguna alteración visual o, por el contrario, producir una alteración severa de la visión. Esto puede dar lugar a la aparición de ambliopía u ojo vago al alterar el desarrollo de la capacidad visual del ojo afecto. Por este motivo es importante un tratamiento sin demora para prevenir una pérdida permanente de la visión.

La frecuencia de este problema en la edad pediátrica es baja, afectando aproximadamente a 1 de cada 3.000 niños.  

 

¿CUALES SON LAS CAUSAS DE LAS CATARATAS EN LOS NIÑOS?

La mayoría de las cataratas que aparecen en la edad pediátrica son idiopáticas, lo que quiere decir que son alteraciones aislada, no asociadas a ninguna otra anomalía y que se desconoce la causa que las produce. Pueden ser genéticas o aparecer de forma espontánea.

Suelen producirse por una alteración en el desarrollo normal del cristalino durante algún periodo del embarazo.  Cuando esta alteración va asociada con otras de diferentes órganos del cuerpo, suelen ser consecuencia de enfermedades de carácter genético o metabólico.

 

TIPOS DE CATARATA

Existen diferentes formas de catarata dependiendo de la zona del cristalino que afecta la opacidad. Si la zona afectada es la central hablamos de catarata del núcleo o catarata nuclear; si afecta a la zona más periférica del cristalino o córtex se llama catarata cortical; y si afecta a la zona entre ambas se llama catarata lamelar. Cuando la opacidad afecta a la parte central de la cápsula o envoltura del cristalino reciben el nombre de catarata polar, que pueden aparecer tanto en la parte anterior como en la posterior del cristalino. Cuando la zona afectada está justo por debajo de la cápsula se denomina catarata subcapsular.

Junto con la catarata no es raro que pueda asociarse otra placa de opacidad justo por detrás del cristalino y que corresponde a la persistencia de la vasculatura fetal que se extiende desde el nervio óptico hasta el cristalino en desarrollo y que, en condiciones normales, desaparece antes del nacimiento. Este tipo de cataratas normalmente van asociadas a un mal pronóstico visual.

Otro tipo de catarata que puede aparecer en la edad pediátrica es la causada por un traumatismo ocular. Estas cataratas pueden aparecer en un corto periodo tras el accidente o tardar en manifestarse meses o años tras el mismo.

 

¿CUANDO DEBE OPERARSE LA CATARATA EN EL NIÑO?

Algunos tipos de cataratas no suelen afectar a la visión y por tanto no necesitan intervención quirúrgica de entrada. Estos casos pueden ir controlándose periódicamente asistiendo a la corrección de los posibles defectos asociados de refracción o ambliopía. Este sería el caso de opacidades pequeñas y alejadas del centro del cristalino. Tampoco las cataratas polares de localización anterior suelen asociarse a pérdida significativa de visión.

Cuando la catarata interfiere con la visión debe ser intervenida tan pronto como sea posible; un retraso en su tratamiento conlleva un alto riesgo de ambliopía por interferencia en el desarrollo de la visión a nivel cerebral para ese ojo, especialmente si la catarata está presente desde el nacimiento.

 

¿CÓMO SE OPERAN LAS CATARATAS EN LOS NIÑOS?

Básicamente la técnica quirúrgica es similar a la que se realiza en el adulto, aunque con algunas peculiaridades.  Consiste en practicar una pequeña incisión en la parte más periférica de la córnea a través de la cual se accede a la cápsula anterior del cristalino, donde se practica una abertura circular a través de la cual se procede a la aspiración del contenido del cristalino opacificado mediante la técnica de facoemulsificación que utiliza ultrasonidos. En los niños pequeños, a diferencia de los adultos, suele precisarse también abrir la parte posterior de la cápsula y extraer el vítreo anterior (vitrectomía anterior). En el lugar del cristalino extraído puede colocarse una lente intraocular dentro de la cápsula para que el ojo pueda enfocar los rayos de luz de nuevo en la retina.

Aunque esta es una intervención de poco riesgo en manos de un cirujano experimentado, como en toda intervención quirúrgica pueden presentarse complicaciones como la infección, inflamación o hemorragia, así como complicaciones propias de esta intervención: glaucoma, aparición de nuevas opacidades en el vítreo, desprendimiento de la retina, desplazamiento o deformidad de la pupila o desplazamiento de la lente intraocular.

La intervención en niños se realiza siempre con anestesia general, con los riesgos propios de la misma.

 

RECUPERACIÓN VISUAL TRAS LA INTERVENCIÓN

Tras la intervención es muy importante asistir a la recuperación funcional del ojo. Es imprescindible  que los rayos de luz enfoquen correctamente en la retina. Si el caso lo aconseja, esto se consigue en gran medida con la lente intraocular implantada durante la cirugía, quedando generalmente sólo un pequeño defecto refractivo residual que puede corregirse con gafas. En los casos sin lente intraocular debe recurrirse al uso de lentes de contacto sobre la superficie ocular, que precisarán su cuidado y recambio regular.  La corrección con gafas en el caso de niños que no llevan lente intraocular sólo sería la medida aconsejable cuando la catarata ha sido removida de los 2 ojos ya que los cristales con la graduación requerida son gruesos y producen una gran magnificación de la imagen, circunstancia que el cerebro no toleraría en caso de tener que corregir sólo un ojo operado.